Además de para viajes más o menos largos, el verano es siempre una buena época para las escapadas. Hay mil y una ciudades en Europa que deberíamos visitar como mínimo una vez en la vida. Y no me cabe ninguna duda de que una de ellas es Estrasburgo, en el nordeste de Francia. Si Bruselas es la capital de la Unión Europea, Estrasburgo es su corazón. Y no sólo por ser sede del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, del Consejo de Europa o de algunas de las sesiones del Parlamento Europeo. Estrasburgo es Europa por historia, por acuerdos internacionales, por tratados y guerras. Capital de Alsacia, la ciudad fronteriza ha tenido un devenir histórico movidito, unas veces bajo la influencia francesa y muchas otras bajo el poder de Alemania. Incluso hoy en día, siendo francesa, hay barrios de Estrasburgo que siguen creciendo más allá de los límites de Francia, aglutinando incluso otras localidades de Alemania. Hoy, gracias a las líneas de bajo coste, es fácil viajar a Estrasburgo, incluso con vuelos directos. Mi visita a la ciudad, sin embargo, se incluyó en un largo recorrido por el curso del Rin. No en vano, Estrasburgo es el principal puerto fluvial de Europa y una de las ciudades con mayor tráfico comercial del continente. Su fama, en cualquier caso, le viene por su centro histórico, la Gran Isla, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. La Gran Isla, a la que se accede por un complejo sistema de esclusas y compuertas para salvar los cientos de canales que dividen los diferentes barrios de la ciudad, es uno de los más bellos ejemplos de villa medieval. Y es que pese a los incendios, las guerras y las catástrofes, Estrasburgo ha sabido conservar su historia. Las típicas casas alsacianas, pintadas en blanco y con las vigas negras, le dan un aire muy especial, antiguo, como de viaje en el tiempo, sobre todo si, como fue mi caso, se visita en un día gris y lluvioso. En medio de todas esas casas, la Catedral de Nuestra Señora, la cuarta iglesia más alta del mundo, con magníficas esculturas y un reloj astronómico verdaderamente asombroso. Sus figuras medievales son una excelente alegoría del paso del tiempo. Ese tiempo que en Estrasburgo parece haberse detenido, en sus calles, en sus cafés, en la plaza de Kléber, en la iglesia de San Juan o en la de Santo Tomás, lo mismo que en los dos templos dedicados a San Pedro, el Joven (protestante) o el Viejo (católico). Sólo en esas visitas se puede echar un día. O más. Los interesados en la Unión Europea, sin embargo, deberían guardar más tiempo. El parque de Europa merece también una visita, sobre todo si se ha concertado un recorrido por las instituciones europeas antes mencionadas. Porque como dije al principio Estrasburgo es el corazón de Europa. Lo era antes y lo sigue siendo. franciscompastor@gmail.com

[...] Estrasburgo julio, 2010 5 [...]
Por: Los números de 2010 « Temporada Alta el enero 2, 2011
a las 2:47 pm
HOLA MI NOMBRE ES ADRIANA VILLA Y VOY A ESTAR EN ESTRASBURGO DEL 1 AL 5 DE ABRIL Y ME GUSTARIA SABER QUE PROGRAMA HAY SI HUBIERA ALGUN CONCIERTO O ALGUNA OBRA INTERESANTE POR FAVOR HAGANME SABER CUALQUIER TIPO DE RECOMENDACION
Por: ADRIANA VILLA MICHEL el febrero 10, 2012
a las 9:04 am